Una lectura del fenómeno religioso y su ‘conveniencia política’

[1]

INTRODUCCIÓN

En este escrito el objetivo será encontrar la relación entre los marcadores cultural y religioso[2] en el libro “Los brujos de Chávez” del periodista venezolano David Placer. Un trabajo de investigación que comenzó desde finales del 2012 hasta mediados del 2014, y comprende una serie de entrevistas a personas clave del gobierno venezolano actual que tuvieron una estrecha relación con el expresidente Chávez; todos ellos con elementos y opciones fundamentales de interés para dicha investigación: santeros/paleros/chamanes, militares poderosos, dirigentes de movimientos populares e ideológicos, amigos/allegados/amantes, testigos primeros, …, y varias alusiones a discursos e intervenciones del expresidente.

SOBRE CHÁVEZ

Un personaje peculiar en el modo cómo asumió su implicación en el espectro de la política venezolana. Sin exagerar en detalles algunos aspectos significativos:

No había ingenuidad en la orientación política

Promovió un movimiento gestado a lo largo de su carrera militar. Estamos hablando que el fundamento de este nuevo movimiento subversivo de izquierda y conspirador, luego establecido como partido y constituido en gobierno oficial, tuvo una encaminada y dirigida formación en temas fundamentales de la nación: Bolívar y demás próceres con tendencia social, como teóricos de izquierda[3]. Todo ello se convertía en base fundamental.

Una confesión de creencias

Explícitamente se declaró como santero[4] en lo que le impusieron el santo en uno de los programas televisados. Eso era de aceptación sucinta. Además, se expresaba como aglutinador de un pueblo con una cultura multipolar y de amplitud de creencias. Asimismo, recogía en sus intervenciones ese sentir y lo socializaba integrando todas las manifestaciones que le sirvieran para recoger a la mayoría.

Un fenómeno explotado ‘convenientemente’[5]

En la política venezolana está a flor de piel el acontecimiento de la sensibilidad religiosa[6]. El pueblo venezolano cuenta con un humus especialísimo para todo lo religioso, más bien, sincrético espiritual.

Una vida marcada por convicciones y supersticiones: creencias

Chávez estaba convencido de su rol[7] y protagonismo histórico. Hacía algo que estaba más allá de él. Era un hombre con una fuerte carga de creencias espirituales supersticiosas, alimentadas por su entorno inmediato, era un llanero que había releído su historia y se observaba como un hombre llamado a dirigir las riendas de la nación, a liberarla[8]. Siempre se sintió con el don de interpretar las señales exteriores de las ánimas; tenía una inclinación al contacto con los espíritus.[9]

LA POLÍTICA DE ESTADO

El estado venezolano estableció una dinámica de proceder en continuidad con la orientada por el líder principal: Chávez.

Utilizando las mismas fuerzas que configuran y constituyen a un pueblo (estrategia político-militar)

Para nadie es extraño que en Venezuela se encuentra una amplitud de creencias, formas y modos de entender y expresar la dimensión espiritual como creyentes. Se hace vida y participa desde lo que se ha venido constituyendo desde el núcleo familiar, aunado a tradiciones y evoluciones posteriores.

En este caso, hay que analizar bien el destino/horizonte al que se enfrenta para poder, sabiendo sus debilidades y fortalezas, explotarlo convenientemente, según las necesidades[10]. Esto ha ocurrido aquí. Una sensibilidad especialmente aprovechada.

La campaña política

En torno a la última campaña política, aquejado por la falencia que le causaba el cáncer[11] y le traía mal, muy mal, en todos los aspectos, reorienta, especificaría yo, de manera trascendental su papel en la política venezolana. Es la campaña en la que dice ‘ya no soy yo, sino que todos somos Chávez’. Orientó a una nueva dimensión su labor como motivador y centro de este movimiento.

Las palabras se iban adecuando interna y externamente (por él y sus asesores) de acuerdo a las necesidades y exigencias.[12]

El tinte religioso se había convertido en algo que iba más allá hasta incrustarse en las conciencias.

La muerte del líder

Cuando se presenta la muerte del presidente que había catalizado todas las energías de un pueblo que le había sentido como su corazón y su voz viene el terror: ¿podría sostenerse el chavismo sin Chávez? “Tal vez en ese momento, moría el chavismo como movimiento político y nacía como fenómeno religioso.”[13]

Efectivamente, todos los espacios de referencia al ‘líder’ fueron acondicionados como sitios de culto y como referencia obligada de inspiración. Había que favorecer esa experiencia sensorial[14].

Más adelante vinieron las ‘apariciones inspiradoras’[15]. El ‘fenómeno religioso’, con trasfondo político obligaba a que “Chávez no se le puede aparecer a cualquiera. Su presencia revelaría una consideración de primer nivel con el testigo”[16]

OTROS ESCRITOS QUE ILUMINAN Y CIERRE

Vuelvo sobre el tema de la ‘globalización y lo religioso’ de Olivier Roy en el que nos dice que la unidad del tema religioso[17] y lo cultural político (en este caso concreto) viene a ser combinación que encuentran su unidad en la experiencia, lo experiencial. Aquí ocurre tal cual. La experiencia vívida de cada uno se concentra en el sincretismo excelentemente aprovechado a la conveniencia política.

Algunas pistas finales

El mismo autor nos refiere que el cemento que subyace al ‘chavismo’ es el mundo mágico-religioso[18]

Todas las aristas tratadas por los personeros del gobierno han tenido un horizonte consecutor en línea oficial del ‘líder’.

Ciertamente a la base de todo el movimiento están las convicciones de quien las pone en marcha. Esas convicciones se fueron fraguando con el tiempo y en ello mismo estaban implicados una cultura que le circunda (sincrética) de la que él es hijo, el llano, unas amistades que por un carácter lanzado (impetuoso y recio) se veían reafirmadas y explicitadas en lo concreto de la vida ordinaria[19].

En su camino integró, haciendo uso de sus capacidades personalizadoras[20] y sensoriales (hablaba a cada uno y le hacía importante, foco de sus atenciones y destinatario de sus beneficios), personas de la más diversa índole y de creencias más dispares: evangélicos, santeros, paleros, amigos, amantes, líderes, cristianos, sacerdotes, trabajadores y demás.

Entonces, la religión se usó convenientemente como vitalizadora de una opción política subsistente en la convicción de ser un llamado a liberar, a ser líder, a llevar las riendas de una nación. Todo esto en el caso de Chávez.

El caso Cuba

Sin embargo, en lo que respecta a las intenciones manejadas de fondo por todos los actores políticos (entre los que el expresidente venezolano también es uno más entre los muchos, con un carácter preponderante) resalta la conveniente ‘asistencia’ cubana para la gestión del país con estas auras social-comunistas (sobre todo por la referencialidad y estrechez en la amistad con Cuba): la utilización de las fuerzas cohesionadoras de la religión; en concreto de religiones tan bien trabajadas política y económicamente como la santería cubana frente a la africana y lo versátiles que son los grupos cristianos no dependientes de una jerarquía sino de hombres con ‘carisma’. Estas dos fuerzas fueron determinantes para la gestión de la dinámica política venezolana. Ahí estaba inmerso el control y el seguimiento de los asuntos de estado.

Cierre sobre los marcadores y su referencialidad

Todo marcador se ve contra afectado por su par; el cultural por el religioso y el religioso por el cultural. En ello no es tan fácil determinar cuál influye en cuál. Sin duda es un crecimiento y desarrollo de conjunto. Pero en cualquier caso no es una moción que esté abandonada a la intemperie de la improvisación. En este caso es una dinámica humana concreta con un ritmo propio y ‘espontáneo’ pero conducible estratégicamente por un sustrato político. Es decir, aún cuando cuenta con una dinámica propia de la misma vida humana (esta doble influencia y referencialidad) tiene unas condicionantes estructurales externas que la modelan; como en el caso venezolano.

Esta es la realidad que en definitiva expresa el trabajo de David Placer; a la que le hago una lectura desde la referencial influencia de los marcadores religioso y cultural (el aprovechamiento de la dinámica sustratal y de las intervenciones correspondientes que se hacen desde el ‘líder’ y desde sus personeros o continuadores.

 

[1] Consideraciones para las páginas de la cita: se usó el libro digital en *.PDF (disponible en: http://gd.co.ve/los-brujos-de-chavez-david-placer-pdf-y-subrayados-prpz/) e integra en la numeración tanto la portada y páginas de control; una numeración que va desde la página 1 a la 219. Es: PLACER D., Los brujos de Chávez, Sarrapia, Caracas 2015, pp.

[2] A lo largo de la materia en cuestión vinimos haciéndonos con una pluralidad de términos y marcos referenciales de autores y nuestras críticas a ellos. Oliver Roy es uno que en su libro “La santa ignorancia” acuña lo del marcador religioso y el marcador cultural para distinguir las referencias entre una y otra realidad, y, de esta manera, su influencia recíproca…, cómo es vivida y cómo manejada.

[3] “Son los mismos ojos que se trasnocharon estudiando la vida de Simón Bolívar, una de sus principales ocupaciones porque el grupo subversivo le había encargado esa tarea para ayudar a dar forma a un marco teórico e histórico al movimiento” ÍDEM, p19.

[4] Cf. ÍDEM, p41.

[5] “Tras el anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez, el movimiento político se convirtió en un fenómeno religioso” ÍDEM, p7.

[6] “Chávez improvisó una vez más su propia misa. Habló de lo que era para él la esencia del cristianismo y volvió a opacar a los párrocos y a todos los predicadores que se encontraban en el templo.” ÍDEM, p178.

[7] “La fuerza y la determinación de Chávez siempre estuvo presente en todo lo que Hizo” ÍDEM, p210.

[8] “La convicción de que Hugo Chávez estaba predestinado para dirigir las riendas de Venezuela comenzó a extenderse entre sus colaboradores cercanos muchos años antes de llegar a la Presidencia” ÍDEM, p26. “Y mi abuelo, el hijo de Maisanta, también murió luchando por recuperar aquellas tierras” ÍDEM, p43. “Hugo veía en Maisanta una historia de revolución novelada con la que compartía un vínculo familiar.” ÍDEM, p52. “Hizo que sus compañeros se acercaran al personaje de quien creía que había heredado mucho más que sus genes. También se sentía predestinado a seguir su camino de lucha, a alzar la bandera de los desterrados, de los pobres y los desatendidos” ÍDEM, p211.

[9] Cf. ÍDEM, p50.

[10] “La debilidad de Hugo Chávez hacia los temas religiosos fue aprovechada por el gobierno cubano para sembrar de santeros y babalawos las oficinas públicas, los ministerios y los estamentos militares” ÍDEM, p8.

[11] “Después de la segunda quimioterapia que recibió en el hospital Militar de Caracas, el presidente comenzó a buscar en la religión respuestas a una desgracia que no podía obtener con teorías científicas” ÍDEM, p164.

[12] “Aquí no habrá muerte, tenemos que vivir y tenemos que vencer. Por eso propongo otros lemas: Patria socialista y victoria; viviremos y venceremos. Viviré, viviremos viviendo. Gustosamente viviendo, plenamente viviendo en cuerpo, alma, nervio y espíritu juntos al servicio de la patria viviente, de la patria viva” ÍDEM, p183.

[13] ÍDEM, p20.

[14] “Después de la experiencia sensorial, los seguidores chavistas solo pueden buscar la calma y el sosiego en una capilla que se ha convertido en la última parada del recorrido” ÍDEM, p191.

[15] “el gigante de América comenzó a aparecerse a sus amigos y allegados a través de los sueños. Ya no solo se paseaba por la cárcel de Ramo Verde, donde cumplen condena los presos políticos o los políticos presos, como prefiere calificarlos el chavismo. A algunos les pedía reflexionar sobre los errores cometidos y les rogaba más visión para entender la complejidad en la que estaba sumergido el país. También demandó rectitud, no torcer en los objetivos planteados. Exigía lealtad en su ausencia como la tuvo mientras estuvo presente” ÍDEM, p204.

[16] ÍDEM, p194.

[17] “Su vocación y su carrera hacían que se acercara a los evangelios con una mirada política.” ÍDEM, p165.

[18] “Después de más de dos años de trabajo, he podido descubrir la verdadera materia que vertebra el chavismo. No es la lealtad al líder político, ni el movimiento que empodera a los pobres y los libera del yugo oligarca. El verdadero cemento de la revolución bolivariana, el que consolida las simpatías y las convicciones, no es otro que el mundo mágico-religioso.” ÍDEM, p8,

[19] Paniz, uno de sus primeros asesores y colaboradores expresa su asombro por la maleabilidad de sus acciones ‘convenientes’. El autor nos refiere: “En ese momento, su cercano colaborador tuvo la certeza de que aquel hombre, hábil manipulador de los sentimientos y de las emociones históricas, sería presidente de Venezuela.” ÍDEM, p167.

[20] “Se acordaba de la gente, no solo en ese momento, sino también después. ¡Eso era lo que lo hacía realmente especial!” ÍDEM, p179.

By: prpz
In: Escritos
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